
La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado los campos de radiofrecuencia electromagnética emitidos por los teléfonos móviles como “posiblemente cancerígenos” para los humanos.
Estas radiaciones están asociadas con el uso de teléfono móvil y podrían aumentar el riesgo de sufrir glioma, un tipo de tumor cerebral.
“El riesgo podría existir y, por lo tanto, debemos mantener una estrecha vigilancia para estudiar si existe un vínculo entre los teléfonos móviles y el riesgo de sufrir cáncer”, explica Jonathan Samet, presidente del grupo de trabajo de la agencia encargada de la investigación.

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