miércoles 21 de diciembre de 2011

El impacto mental de la prejubilación


Con los tiempos que corren, hablar de prejubilación está a la orden del día. Sin embargo, en boca de todos no suelen estar las consecuencias psicosociales que tiene para los afectados. Porque no es lo mismo 'irse a casa' con 65 años que tener que abandonar el mundo laboral, 'precipitadamente' con 50 ó 55. Una situación que puede resultar muy difícil y, por consiguiente, causa de estrés, depresión, baja autoestima, mal humor y problemas de convivencia, entre otros muchos.

Se trata de una circunstancia que, como todas aquéllas que no son naturales, causa preocupación. Se suma a este hecho, la falta de control sobre la misma, pues la decisión de dejar el trabajo no es siempre tuya: te tienes que prejubilar sí o sí cuando la empresa lo decide o perder el empleo sin este beneficio.

Varón de entre 55 y 59, de origen asturiano y casado es parte del perfil del trabajador jubilado que se extrae de los participantes (un total de 209) del ensayo. Entre los datos más llamativos destaca que un 21% reconoce que se encuentra solo, pese a que la mayoría (63%) admite que conserva a sus amigos. No obstante, un 37% declara que uno siempre pierde amigos cuando se jubila.
"Perder la interacción con el mundo laboral hace que muchas amistades desaparezcan, lo que conlleva al individuo a una situación de vulnerabilidad que le puede conducir a la soledad y este factor es determinante a la hora de sucumbir a una depresión", declara el profesor Flórez.

También lo es la situación personal. Así, los valores más altos en depresión se dan en los prejubilados por enfermedad, sin estudios y aquellos trabajadores de rangos más bajos, mientras que puntuaron más bajo los que tenían estudios universitarios, cargos de responsabilidad y estaban solteros.

Recomendaciones
Una de las recomendaciones fundamentales ante la llegada de la prejubilación pasa "por aceptar los aspectos positivos de la misma en lugar de sobredimensionar los negativos. De hecho, el pesimismo conlleva a problemas mentales y físicos. Lo importante es encontrar la forma de adaptarse a la nueva situación. Por ejemplo, es fundamental darse cuenta de que la convivencia en casa va a cambiar así como la forma de comunicarse con la familia. Antes, la persona estaba muchas menos horas en casa. En ocasiones, por tanto, pueden surgir conflictos familiares que son causa de estrés, de hipertensión y que pueden afectar a la salud", insiste el experto de la Universidad de Oviedo.

Recomienda minimizar el impacto de la prejubilación, cuyos efectos pueden ser acumulativos a lo largo del tiempo, recurriendo a factores protectores como el ejercicio: "Hemos comprobado que aquellos jubilados que hacen deporte tienen menos niveles de depresión y ansiedad que los sedentarios, además de que el ejercicio repercute en la salud cardiovascular, en la sensación de bienestar y actúa a nivel cognitivo", destaca José Antonio Flórez.